Presentación
El COR VIVALDI, petits cantors de Catalunya es el coro de una escuela (la Institució Pedagògica Sant Isidor, IPSI), privada, catalana y de pedagogia activa, situada en el barrio del "Eixample", en el centro de Barcelona.
- ¿De una escuela, dices? Pero, ¿como es posible que un coro de escuela pueda cantar así?... ¿Y dices que viajan? ¿Y como pueden viajar durante siete o diez dias, durante el curso lectivo?

Probablemente, una de las características más importantes del coro y también la que genera más preguntas sea su condición de "coro de escuela", porque no podemos olvidar que el nivel musical de nuestras escuelas no es el del resto de escuelas de Europa.
España (Cataluña, también) ha vivido muchos años cerrada a la tradición musical europea. Ahora, es innegable, las cosas van cambiando, pero todos podemos comprobar, por ejemplo,las dificultades existentes en cubrir plazas de orquesta con músicos del país...

Las escuelas, como base, tienen un gran papel y han de ser la cantera de donde puedan salir los futuros músicos, porque en los centros escolares, desde esta base, se puede hacer muy buena música!. El COR VIVALDI es, en este sentido, una prueba elocuente: un coro de escuela, que a lo largo de sus nueve años de vida (cumplirá diez en abril de 1999) ha ido demostrando que es posible, a parte de aprender lenguas, ciéncias y matemáticas, hacer también música a un alto nivel: al mismo nivel que se hace en los países que tienen una sólida tradición musical.
Pero es que aún hay más: el COR VIVALDI es, aparte de la apuesta decidida de todo el centro, y muy especialmente de su dirección por una música de calidad, el fruto del trabajo generoso y sin reservas de treinta y tres niños y niñas de entre diez y dieciséis años y de su director, que ensayan cinco veces a la semana durante una hora y que, además, tienen una clase semanal de técnica vocal y control, sin contar conciertos y compromisos diversos que atienden durante todo el año.

Por mucho interés que exista por parte de cantores y del director, el proyecto no sería posible sin la colaboración de los padres, que frecuentemente tienen que adaptar sus horas de ocio a los compromisos del coro y alterar su vida familiar con tal motivo. En tercer lugar, y no menos importante, es también el fruto del trabajo constante de su "manager", los esfuerzos de la cual merecen ser tenidos en cuenta cuando de resultados se habla, ya que no ha sido en absoluto facil convencer a nuestros promotores culturales y medios de comunicación de la calidad del "producto" (¿...y dices que se trata de un coro de niños de una escuela?).


Cor Vivaldi

El coro desea entroncar con la tradición musical europea y mirarse en el espejo de las mejores agrupaciones, pero huyendo decididamente del convencionalismo.
Veamos su repertorio: observaremos la búsqueda constante de nuevas obras de todas las épocas y estilos que motiven tanto a público como a cantores, otorgando un destacado lugar a las obras encargadas o bien dedicadas al coro por compositores del país.

Pero para el COR VIVALDI no se trata de cantar un repertorio más o menos bonito, sino de ofrecer su idea de hacer música a todos los públicos y de hacerlo con convicción, pero también con sencillez, sin perder la modéstia del que sabe que para hacer una cosa bien hecha hay que emplear muchas horas de dedicación.

Fruto de estas horas de dedicación, y a partir de la consecución del segundo premio en el Festival Internacional de Cantonigròs 95, el COR VIVALDI, que hasta entonces había vivido en la intimidad de la Escuela -exceptuando algún episodio como la primera representación en España (1990) de Chip and his dog de Giancarlo Menotti que obtuvo un extraordinario eco en los medios de comunicación-inicia una nueva dirección, que lo ha de llevar a actuar, a parte de Cataluña y España, a diversos países de Europa (Suiza, Italia, Francia y Alemania) y de América (Argentina, Estados Unidos) obteniendo siempre las mejores críticas y las reacciones favorables de los más exigentes públicos, además de diversos premios internacionals en los concursos europeos de más prestigio.


Por su parte, su director, Oscar Boada, (Barcelona 1961), aporta al coro una solidez basada en dos puntos importantísimos: capacitad pedagógica y de innovación.

La originalidad de sus planteamientos pedagógicos, que no se centran en ningún método concreto sino más bien en la búsqueda constante, lo han llevado también a buscar una sonoridad más "mediterránea" de las voces infantiles, sin artificios, con una emisión natural que permita un fraseo delicado a la vez que expresivo. Todo esto, unido a la eficacia de su trabajo y a su rigor interpretativo han hecho del Cor Vivaldi un referente de calidad a nivel de todo el estado español.